jueves, 7 de agosto de 2014

LA ESCALA FILOSOFAL - PARTE UNO -



   


LA ESCALA FILOSOFAL
O
EL SIMBOLISMO DE LAS HERRAMIENTAS
EN EL ARTE REAL

 

 

Por ROBERT AMBELAIN

 



PRIMERA PARTE


INTRODUCCION







ROBERT AMBELAIN


LA ESCALA FILOSOFAL

O

EL SIMBOLISMO DE LAS
HERRAMIENTAS EN EL ARTE REAL


"La Ciencia Masónica es el espíritu informador de las Ciencias, es la Gnose en el sentido propio de la palabra, no se detiene en los fenómenos sino que se eleva hasta las esencias; de los atributos y de las cualidades infiere la naturaleza propia de los seres  y  de  las  cosas..."
(C. Chevillón: “El Verdadero Rostro de la Francmasonería").


A la memoria del Muy Ilustre Hermano
CONSTANT CHEVILLÓN
Soberano Gran Maestro Del Rito Antiguo y Primitivo de
 Memphis-Misraim para Francia.
Asesinado por la policía política del Gobierno de Vichy el 26 de marzo de 1944.

A la memoria del Muy Ilustre Hermano
ANDRÉ DELAIVE
Gran Maestro de la Obediencia Autónoma de Bélgica del Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Misraim.
Decapitado por el hacha de los nazis, en el patio de la prisión de Brunswick.

QUE EL ORIENTE. ETERNO LES ACOJA Y LOS "HIJOS DE LA LUZ" CONSERVEN SU RECUERDO.
"A aquel que venza,  le haré una Columna en el Templo de mi Dios, y ya no saldrá más..." (Juan: Apocalipsis 3-12).

Esta obra fue traducida directamente del francés por el Il:. Hno:. Carlos Francisco Blin, quien fuera el Gran representante de la Orden Martinista Iniciática de Francia en Chile, con Carta Patente del Il:. Hno:. Robert Ambelain. Digitalizada y revisada por Hnos. de la Orden Real de Heredom de Kilwinning, y del Rito de Memphis, Chile.

PREFACIO
El presente método de formación masónica reposa sobre la Tetractys alquímica de los Rosacruces de Oriente.
En una oportunidad aplicamos esta "clave"  iniciática para la formación moral y espiritual de los Quabalistas Operativos.
Una segunda aplicación, sobre el plano de la mística pura, fue entregada a los Martinistas deseosos de seguir la "vía interior" de Louis-Claude de Saint-Martin, el "filósofo incógnito".
Ahora proporcionamos una tercera aplicación, únicamente intelectual y moral, destinada a los Masones de las Logias Simbólicas. En otras palabras,  el camino que aquí seguimos es muy diferente a los anteriores. En la "Alquimia Espiritual" la aplicación de este esquema a la vía mística implicaba, en conformidad al uso alquímico mismo ("Ora y Labora"), la aplicación de la técnica de la oración según un método particular.
En la presente obra, por el contrario, sucede otra cosa. Las mismas "virtudes"  (del latín virtus, que significa fuerza) no tienen exactamente la misma significación,  ¡La FE masónica no es la FE religiosa! La vida en la Logia implica otras formas y otros usos para un Masón que la vía interior y solitaria del  iniciado Martinista.
Además, estrictamente, intelectual y moral, la formación masónica, comentada en esta obra, se interesa por las ciencias tradicionales y desarrolla facultades que no tienen tanto interés para un místico. En una palabra, el carácter universal de esta "clave" se refracta de maneras muy diferentes en estos tres métodos.
Sin embargo, el Masón espiritualista, por así decirlo, creyente, podrá  ulterior  y  útilmente  completar  la  presente  técnica, estrictamente masónica, por la otra, bien diferente, que se brinda en la obra precedente. Especialmente cuando llegue al grado, dentro de la jerarquía masónica escocesa, en que se enfrente al problema de la misteriosa "Palabra Perdida".
Porque el carácter universal de este esquema rosacruciano permite evidentemente aplicarlo a la solución de problemas iniciáticos muy diversos: alquimia  material,  alquimia  espiritual,  formación intelectual, moral, mística, etc.
Es en ello donde, encontramos justamente, su profundo valor.




INTRODUCCIÓN


"La Ciencia Masónica está por entero en el                               simbolismo de  las Herramientas..." (J.Corneloup,                                                                         Gran Comendador Honorario del Gran Oriente de   Francia).
Prefaciando la sexta edición de "El Hombre al descubrimiento de su Alma", del recordado C. G. Jung, el doctor Roland Cohén nos dice lo que sigue: "Uno de los horizontes más importantes que nos abre esta obra es el de las proyecciones. La proyección es ese fenómeno singular, singular pero original, por el cual un individuo imprime, sobre un objeto o un ser del mundo ambiente una tonalidad o tono psíquico que es, en propiedad y en verdad, un rasgo de una vida interior.  Se  ha  demostrado  que  la  proyección  es  de  igual importancia que la percepción. Hoy es necesario decir que el individuo tiene dos lazos que le unen al mundo: la percepción y la proyección, estos dos lazos que operar en dirección inversa son de igual importancia y también poseen una igual irracionalidad."
Más adelante nos precisa la naturaleza de los arquetipos estudiados por Jung:
"Los arquetipos son, en el plano de las estructuras mentales y de las representaciones, los corolarios dinámicos de lo que son los instintos  en  el  plano  biológico,  modelos  de  acción  y  de comportamiento". (C. G. Jung: "L'homme á la découverte de son ame", Payot éditeur, Paris 1963).
Lo que equivale a decir de qué manera la técnica milenaria de la Francmasonería  es  valedera,  a  la  vista  de  la  psicología contemporánea y de sus modos de actividad.
En efecto, constituir una Instrumentalia que reposa sobre una enéada emblemática (a instancia de los antiguos y tradicionales sistemas agrupados en el seno de la Gnosis) y atribuirles un simbolismo  iniciático  tan  coherente  como  sutil,  es  confiar completamente a los arquetipos la misión de aplicar, de una manera tan imprescriptible como inmutable, el método de Jung antes que este hubiera tenido la posibilidad de definirlo, es anticiparse en muchos siglos a la ciencia oficial en el dominio de la psicología aplicada.
Hemos dicho una técnica milenaria lo cual puede que asombre a los Masones y a los profanos, insuficientemente documentados, para quienes la Masonería Especulativa solamente, se remonta hasta el siglo dieciocho.  Nos  limitaremos a señalar ciertos hechos y documentos históricos que nos demostrarán, sin que quede la menor duda,  que  la  antigua  Masonería  Operativa  formada  por  los Compañeros carpinteros y talladores de piedra, poseyó siempre una interpretación iniciática de sus Herramientas. Es muy posible que muchos siglos antes de nuestra era ya existieran los Masones Aceptados, al igual que en el siglo XVII y XVIII, seleccionados en los medios intelectuales, y probablemente fueron los conductores ocultos de las corporaciones operativas que les habían otorgado su confianza.
Citaremos primero esta inscripción iraní, que tiene veinticinco siglos de antigüedad:
"Sométete a la Escuadra, a fin de servir. Una piedra que pueda encontrar  su  lugar  en  el  muro  no  será  jamás  inútil. . ." (C. W. Leadbeater: "Le cote occulte de la Franc-Maconnerie", Paris 1950)
En un gran edificio de la zona y de la primera región de Pompeya, en el curso de las excavaciones,  se descubrió,  en medio del triclinium, un mosaico que figuraba los emblemas masónicos de los pitagóricos. Este mosaico fue reproducido en la página 105 (figura IX) del segundo tomo del "Número Áureo", escrito por Matila C. Ghyka. Representa una rueda de seis rayos sobre la cual se paró una mariposa. Encima se ve un cráneo humano descarnado o calavera y, coronando el conjunto, más arriba, el nivel triangular, con su hilo a plomo. Si recordamos que la palabra griega psukhé es el sinónimo de alma como asimismo de mariposa, es comprensible que se haya colocado  a  la  mariposa  sobre  la  rueda,  símbolos  de  las transmigraciones. Además, sería conveniente agregar que el término psíquico se aplicaba, en el mundo antiguo, sobre todo en el seno de la Gnosis, a los profanos, ligados al mundo terrestre y material por sus imperfecciones y deseos. El simbolismo de este mosaico es evidente:  el  profano  (mariposa),  ligado  a  la  rueda  de  las transmigraciones, no se escapará de este ciclo sino por la muerte total (calavera), muerte que le integrará en el Pleroma inicial, simbolizado  por  el  Nivel, imagen  de  la  igualdad  original reconquistada, en otras palabras, se trata del Retorno a la Unidad Primordial.
En la misma época, encontramos esta frase insólita, debida al estilete de Platón, está en el Filebo:
"Lo que yo entiendo aquí por la belleza de las formas no es lo que el profano entiende generalmente por este nombre, sino aquello que reside en el sabio y juicioso empleo del Compás, de la Cuerda y dé la  Escuadra..."
Este simbolismo puramente iniciático de las Herramientas Masónicas, se  encuentra  en  una Escuadra  metálica descubierta  cerca de Limerick, en Irlanda y que lleva grabada la fecha 1517, que nos precisa aún más, en la inscripción que contiene, la perennidad de su significado:
"Me esfuerzo por llevar una vida amante y sabia, guiándome con el Nivel y la Escuadra..." (Citado por C. W. Leadbeater, en su libro "Le cote occulte de la Franc-Maconnerie", Adyar éditeur, París 1934).
Que pensar aún de esta misma Escuadra, siempre de metal, que se descubrió cerca de Mayence,  llevando la fecha 1546,  con una inscripción muy significativa:  "Custodi  animam meam",  o sea, "Guarda mi alma", segundo versículo del Salmo LXXXVI.
¿Es necesario recordar aquellas tumbas templarlas, sobre la piedra de las cuales la Cruz habitual se encuentra flanqueada, en uno de los  dos  ángulos  superiores,  por  una Escuadra,  asociando  el Instrumento de la Salvación y el símbolo de la Rectitud moral? (Citado por Louis Lachat: "La Franc-Maconnerie operativo", Figuiére éditeur, París 1934) .
Bernard Fay (el escritor antimasón que se ilustró durante, la ocupación alemana en la Biblioteca Nacional) afirmaba en una carta a Albert Lantoine, en 1930, haber tenido en sus manos, en los Estados Unidos, las pruebas de la existencia de- una Masonería Especulativa durante el siglo XV.
Que  la  terminología  masónica  en  este  dominio  (el  de  las Herramientas)  se relaciona con estos arquetipos,  evocados por C. G. Jung, es una realidad que. para probarla no necesitamos más que referirnos a los muy numerosos pasajes bíblicos, obra de la cual nadie negará su antigüedad, donde, se habla del Arquitecto, del Templo, de las Columnas, de la Cuerda, de la Regla, del Nivel, del Codo para medir, etc., considerados en sus aspectos celestes y no terrestres. Son pasajes demasiado numerosos para poder citarlos aquí. El lector que se interese encontrará estas citas fácilmente en no importa cual Diccionario Bíblico por poco importante que sea. Aportan eso si la prueba del interés del simbolismo masónico expresado en sus Herramientas tradicionales. Es decir, que todo esto justifica el presente trabajo. Es conveniente tener presente que la versión vetero-testamentaria que poseemos fue establecida por ESDRAS después de la cautividad de Babilonia y de memoria.
Para finalizar, precisemos que esta obra quiere ser estrictamente masónica, conforme a nuestras tradiciones pero, sobre todo, está en armonía con el pensamiento de quienes los codificaron hace tres siglos atrás: los Rose+Croix.
No es imposible suponer que se establecieron contactos entre las corporaciones judaicas y las de Babilonia.  Pero esto implica igualmente, relaciones entre la casta sacerdotal de Israel y estas mismas corporaciones judaicas. Y por tal camino volvemos a la existencia posible de "miembros aceptados" ya en Israel en esta época. Esto queda confirmado por la circunstancia de que todo israelita, comprendiendo también a los levitas y a los doctores de la Ley, debían practicar un oficio manual y, en consecuencia, pertenecer a una corporación, ¿Jesús no era acaso un compañero carpintero, e hijo de un compañero carpintero?
Esto significa que quien busque en ella los elementos de un materialismo cómodo y fácil, o de un ateísmo tranquilizante, tendrá que   cerrarla,   decepcionado.   Es   en   sus   significaciones rosacrucianas, altamente espiritualistas, que son analizadas aquí las nueve Herramientas de la Francmasonería Especulativa.
Pero,  para  ser  equitativos,  debemos  desilusionar  a  nuestros permanentes adversarios. Para ser espiritualista un Masón Libre no va por ello a Canossa o a Génova. En la época de la gran ofensiva antimasónica de 1934, que servía de preludio a las persecuciones y al pillaje desatado desde 1940 a 1944 (realizado en forma tan cómoda debido a la presencia del invasor alemán), un adversario de nuestra Orden escribió lo siguiente: “La Francmasonería es el hombre libre en su pensamiento y en su conciencia, que se forma por sí mismo su moral y que se la impone como un imperativo categórico..."  (Citado por Antonio Cohén y Michel Dumesnil de Grammont, antiguos Grandes Maestros de la Gran Logia de Francia, en "La Franc-Maconnerie Ecossaise", Figuiére éditeur, Paris 1934).
Que más bello homenaje, aunque involuntario, contenido en esta definición, tan exacta y proveniente de un adversario...
Retengamos solamente de esta declaración tan clara que, querer ser "libre en el pensamiento y la conciencia" es, a los ojos de este católico, un error imperdonable.  La oposición permanece pues, total, irreductible, entre, quienes quieren establecer la sociedad sobre principios absolutos y dogmáticos y aquellos que se rehúsan a imponer ninguna traba o impedimento a la introspección humana.
Toda organización religiosa (Iglesia, Judaísmo, Islamismo, etc.) se dice infalible y perfecta. "Pero, dirá el Masón cartesiano, ¿qué me prueba que constituís una Sociedad infalible y perfecta...?" Contestará la Iglesia: "Las Santas Escrituras, dictadas por Dios a tal profeta..." "Pero, en fin, responderá el Masón cartesiano, ¿qué me prueba que estas santas escrituras hayan sido dictadas por Dios mismo...?" "Pues yo misma lo pruebo, responde la Iglesia, porque soy una sociedad infalible y perfecta, así pruebo que ellos lo fueron..." "Pero, ¿qué me prueba que sois una sociedad perfecta e infalible...?" "Las santas escrituras, dictadas por Dios mismo, lo enseñan... ", etc.
El célebre  "Romance du Muguet",  que acunó nuestra  infancia, reposaba sobre silogismos muy parecidos a estos.
A menos que el próximo Concilio promulgue sabiamente la libertad de conciencia en una de sus próximas sesiones (lo que en verdad no ocurrió), dando también y finalmente un desmentido a las palabras del papa Pío XII: "¿La libertad de consciencia, ese delirio...?"
(Los anticlericales dirigen generalmente sus críticas sólo a la Iglesia Católica de Roma, pero son muy indulgentes con respecto al Islam, el Judaísmo o las Iglesias reformadas. ¡No dejamos también de criticarles! Hacia 1950, en Aden, un periodista árabe que rompió durante un día el ayuno Ritual de Ramadan, fue condenado a recibir sesenta latigazos, a la confiscación de sus bienes y a cinco anos de prisión. Había comido en público, a mediodía, un sándwich. Una condena tan severa equivale prácticamente a una condena a muerte. Y, sin embargo, en Europa nadie se inmutó por este - hecho.
En ciertos estados protestantes, ignoramos la secta exacta, de los Estados Unidos,  leyes arcaicas, dictadas hace tres siglos por emigrados puritanos, pudibundos, pretenden controlar la vida sexual más secreta de los matrimonios legítimos. Toda infracción a estas leyes, revelada, conocida y probada, arrastra hasta la justicia al hombre, y a la mujer culpable...
En Gran Bretaña, en los Países Bajos, toda infracción al reposo dominical  está sancionada por las leyes, que tienen en una categoría privilegiada a la religión del Estado.)

EL ARTE REAL
En el silencio del Templo, el mallete del Venerable da un golpe.
¿"De dónde, venís. Hermano mío"? "De la Logia de San Juan, Muy Venerable Maestro". ¿"Qué se hace en la Logia de San Juan"? "Allí se elevan Templos a la Virtud y se cavan Sepulturas a los Vicios".
¿"Qué venís a hacer aquí"?
"Vengo a vencer mis Pasiones, a someter mi Voluntad y a realizar nuevos progresos en la Masonería". ¿"Qué entendéis por Masonería"? "El estudio de las Ciencias y la práctica de las Virtudes".
Tales son las frases rituales del "Catecismo del Aprendiz" que figuran en un manuscrito clásico del siglo dieciocho: "Recopilación de la Masonería Adoniramita" y que son muy precisas y claras.
La Masonería es pues el arte de construir en sí mismo un hombre nuevo, en el cual las Virtudes se desarrollarán al máximo y los Vicios desaparecerán,  de manera inversa al desarrollo de las primeras.  Y  la técnica descrita  en la presente  obra reposa totalmente sobre, este principio.
Por una suerte de generación psíquica misteriosa, a medida que se despliega la clásica serie de las cuatro Virtudes Cardinales de la antigua escolástica medieval (Prudencia. Templanza, Justicia y Fuerza), se creará, en el subconsciente del Masón, una suerte de "clima" interior que favorecerá el génesis, desarrollo y despliegue de las tres Virtudes Teologales (Fe, Esperanza y Caridad). Y, a su turno, estas son generadoras de un "clima" superior análogo que, en el Masón, permitirá el génesis, desarrollo y despliegue de dos Virtudes  Filosofales: la  Inteligencia  y  la  Sabiduría.  Ambas constituirán el último y real despliegue de la Luz en el Masón que habrá, de esta manera, cruzado la frontera misteriosa que separa la Iniciación del Adeptado(iniciado deriva del  latín jnitium: comienzo,  principio.  Adepto deriva de adeptus: aquel  que ha adquirido. El Iniciado es el Compañero, el Adepto es el Maestro, el Aprendiz no es más que el Aspirante, del antiguo Compañorazgo.)
Paralelamente  a estas  elaboraciones  sucesivas,  en  el  Hombre Interior, de las facultades espirituales y morales, y también misteriosamente, nacerán las facultades que no serán más que la consecuencia práctica del proceso. La escolástica medieval les daba la denominación de  "dones".  Esta palabra proviene del  latín "donum", que tiene como sinónimo la palabra, también latina, de "facultas", que significa capacidad,  talento, medio, fuerza de acción, facultad. La influencia católica hizo predominar en la Edad Media, el término "don", que se subentiende "del Espíritu Santo". Observaremos, sin embargo, que la palabra Virtud deriva de la palabra latina virtus: fuerza, poder.
Y, ligadas a estas facultades por un simbolismo esotérico secular, nueve ciencias tradicionales aportarán al Masón, la materia prima general sobre la cual y por la cual se tratará de utilizar ese "arte  de  construir"  que  el  Catecismo  del  Aprendiz,  citado anteriormente, denomina tan acertadamente masonería.
Tales son las nueve Herramientas que permitirán al Masón construir en él un verdadero Templo Interior en el cual devendrá su propio "rey", según la feliz expresión de Louis Claude de Saint-Martin, el "Filósofo Incógnito" de la tradición martinista. (Se sabe. que. fue Louis Claude de Saint-Martin, uno de los creadores del Martinismo, quien dio a la Francmasonería del siglo dieciocho la célebre divisa: "Libertad. Igualdad, Fraternidad", que debía llegar a ser luego la de Francia.)
De aquí que a la Masonería Especulativa se le haya denominado en buena hora el Arte Real. y este término real deriva del latín regalis,  que ha dado lugar a la vieja palabra regalía:  otro sinónimo de real. El agua real es aquella con la cual se prueba el Oro, el rey de los Metales.
Pero, aquellos que están familiarizados con la misteriosa lengua de las aves es decir, con la quábala fonética, utilizada por los Alquimistas rosacrucianos de antaño, observarán inmediatamente como la palabra latina regula está muy cerca o es muy afín a regalis... En esta misma lengua latina, realmente, regula significa "regla. escuadra, principio, precepto, ley".  (Citado por Henri Goelzer: "Díctíonnaíre   Latin",   Garnier   éditeur,   Paris   1937. )   Y efectivamente, el principio de un estado, su ley, son formulados por su rey, en el mundo antiguo.
En esta forma, al practicar la Masonería, el Hombre es su propia Regla, se identifica con la Escuadra, deviene la misma Escuadra. Es por esto que los tres modos en que se enlaza la Escuadra (imagen del Hombre)  con el  Compás  (símbolo  del Gran Arquitecto  del Universo)  no  hacen  más  que  expresar  la  triple  etapa  de identificación de la primera con el segundo. Que los antimasones incorregibles  que  se  sobresalten,  al  leer  este  párrafo,  se tranquilicen  rápidamente,  la  teología  católica  conoce  una divinización progresiva del Hombre (claro está que a través de otro camino).
A esta regla la encontraremos en el curso de estos estudios acerca del simbolismo de las Herramientas. Comprenderemos por qué razón la Masonería Especulativa del siglo dieciocho, y los Rosacruces, sus codificadores,  substituyeron la regla por un "Libro Sagrado", compendio de principios y leves morales.
Pero comprenderemos también por qué,  en una época que cubre seiscientos años, desde el Concilio de Tolosa de 1229 hasta la Revolución Francesa (sin tomar en cuenta el período del Edicto de Nantes),  ningún  laico  podía  poseer  el  Antiguo  y  el  Nuevo Testamento, por ello los Masones operativos se limitaron a asociar la Regla y el Compás con la Escuadra más bien que con un libro. . .
¿Cómo podrían haber procedido de otra manera cuando la mayoría de las personas no sabían leer? Los Evangelios o el Antiguo Testamento no eran accesibles sino en la forma de manuscritos, tan raros como costosos.  Tampoco  la  invención de  la  imprenta  favoreció  un mejoramiento en esta situación. Las Biblias impresas eran raras, caras, voluminosas. Si su posesión y su lectura eran accesibles a las gentes instruidas y de fortuna, no era este el caso en los Estados  totalmente dominados por  la Reforma.  En cambio,  las naciones católicas (Francia, Italia, España, Alemania, Austria) estaban obligadas a respetar la prohibición romana, formulada y apoyada por el brazo secular.
Agreguemos que la Masonería Operativa tenía una doble razón al preferir la Regla en vez de la Biblia. Desde, luego, asociada la Regla al Compás y a la Escuadra, dispuestos los tres de una cierta manera, permitían realizar las operaciones más secretas de la Maestría, especialmente la orientación de los monumentos y esto no se podía hacer ni con el Libro más sagrado en reemplazo de la regla. No olvidemos que la brújula, por conocida que haya sido por los Cruzados, fue un instrumento muy caro durante siglos y que en una época en que la instrucción no era obligatoria, en que no existían libros, diarios, ni radio, ni televisión; el pueblo, la burguesía y la nobleza, permanecieron durante siglos privados del conocimiento  científico  más  elemental.  En  vísperas  de  la Revolución, son numerosos los hijos de la nobleza que no saben ni leer ni escribir en el momento de su matrimonio.

Un segundo aspecto del interés que los Maestros de Obra y los Compañeros podían tener en la Regla, estaba en que representaba un instrumento de medida y que algunas de estas permanecieron secretas por cerca de cuarenta y cinco siglos aproximadamente. Ciertas medidas  esotéricas  llevan  a  subentender  la  existencia  de conocimientos que en gran parte eran el privilegio de un muy pequeño grupo de iniciados. Veremos de qué se trata de inmediato. Pero, independientemente de su rol de instrumento de medición, la Regla, dispuesta sobre el Compás y la Escuadra de cierta manera, implicaba el conocimiento de los elementos de Adivinación y de Magia provenientes de- China, a través de los Indios, los Griegos, los Árabes y los Persas. Y esto implicaba un secreto  aún más severo si recordamos las consideraciones dirigidas en contra del Compañonazgo por las diversas Universidades. No olvidemos que la "Muy Santa Inquisición" condenaba sin o ir ni interrogar, a menos que fuere necesario recurrir a la tortura y que el brazo secular seguía al brazo sacerdotal una vez que se cerraba la investigación. Si bien la Inquisición nació en el siglo XI, es desde el siglo IV que el Emperador Graciano, uno de los sucesores de Constantino, autorizó  la  pena  de  muerte  para  los  heréticos,  gnósticos, hermetistas, platónicos, pitagóricos, etc.
Pero, si se quiere admitir que del conocimiento de estos elementos de Adivinación y de Magia, implicados por ciertos simbolismos de la Regla,  colocada sobre el Compás y la Escuadra,  derivaba una doctrina metafísica absolutamente extraña a la tradición cristiana banal y, por esta circunstancia, se justificaba la prohibición de estas ciencias, se comprenderá la razón por la cual los raros iniciados que guiaban a la Masonería Operativa de estas épocas tuvieron que sujetarse al secreto más absoluto sobre el particular. (Una tradición de la Edad Media refiere que el obispo alemán de. Rhinland, habiendo logrado aprender del hijo de un Maestro de Obra lo esencial de ciertos ritos y operaciones secretas que habían sido realizadas a  medianoche, dos días antes, sobre el taller de cantería de una nueva catedral, por los Compañeros Constructores, fue misteriosamente asesinado dicho obispo unas horas más tarde. Sin duda que la imprudencia del joven ponía en grave peligro la libertad y posiblemente la vida de estos Masones Operativos).
En consecuencia, la Regla es el emblema de este Arte Real que constituye a la Masonería Especulativa y veremos pronto que la Alquimia es su esquema de aplicación en los planos espiritual, moral e intelectual.
La tradición secular del secreto,  que constituye el elemento esencial incluido en el juramento masónico, ese secreto que irrita tanto a nuestros adversarios, arranca de la aplicación de las palabras de las Escrituras: "Si es una cosa honorable, revelar y proclamar las obras de Dios, es conveniente conservar oculto el Real Secreto..." (Tobías: XII-7).
Independiente de lo que piensen desde luego los mismos Masones, este Secreto existe. Se. refiere a diversos aspectos del pensamiento y  de  los  conocimientos  esotéricos,  como  asimismo  a  ciertas aplicaciones  de  estos  últimos.  Constituyó  una  de  las  armas esenciales de la Rosa Cruz en el siglo XVII. ¡Y aún se conserva!
Finalmente no vemos por qué razón el juramento de secreto del Masón había de ser inmoral cuando el obispo, al comienzo de su ceremonia de consagración como tal, presta un juramento canónico idéntico: "En lo que concierne a lo que en secreto me hayan confiado (los Papas), por sí mismos,  por intermedio de sus Nuncios,  o por escrito,  prometo no revelarlo a nadie para su perjuicio..." (Párrafo 2 del juramento, que está constituido por 12 cláusulas).

LA ESCALA FILOSOFAL

Antes de subir por la enigmática escala de tres, cinco y siete peldaños, en el curso de su vida masónica, el profano, candidato a la Iniciación, es invitado a descender en una especie de Cámara sepulcral, denominada Cámara de reflexiones. Observemos que no se trata  de  reflexiones  en  el  sentido  del  verbo  reflexionar, meditar, sino más bien de realizar una especie de autoanálisis, de refractarse, sinónimo de reflexión, reflejarse, de mirarse en un espejo.
Invitado  a  redactar  su testamento  filosófico  (que  no  tiene ninguna relación con su última voluntad o testamento profano) debe esforzarse por definir su pensamiento en lo que concierne a tres problemas,  que  le  son  formulados por  la Francmasonería Tradicional:
a)    ¿Cuáles son sus deberes hacia el Ser Supremo, que el mundo profano denomina Dios y que la Masonería califica de Gran Arquitecto del Universo?
b)   ¿Cuáles son sus deberes hacia el Universo, considerado como el conjunto de las criaturas que existen paralelamente a usted?
c)    ¿Cuáles son sus deberes para consigo mismo, considerado como un Microcosmos en el cual se refleja, de manera infinitesimal, el Macrocosmos?
En este recinto que es la siniestra "Cámara de reflexiones", los muros están pintados de- negro. Una mesa de madera tosca y pesada contiene diversos objetos:
Una Calavera humana, a veces colocada sobre dos tibias.
Una corteza de Pan.
Un vaso de Agua,
Un platillo conteniendo Sal gruesa,
Un platillo conteniendo Azufre,
Una Linterna encendida o Farol,
Un Reloj de Arena, que limita el tiempo de su morada en dicho lugar y que le hará percatarse, a lo largo de las dificultades que va a experimentar para tratar de expresar sus sentimientos y pensar referente a las tres preguntas, i cuan corta es la vida del Hombre frente a la tarea que le corresponde realizar en el transcurso de su vida!,
Papel de escribir (junto a un lápiz, lapicera, papel, etc.)
Un piso sin respaldo para sentarse, igualmente tosco, completa todo el amoblado del recinto. Frente a la mesa y en las paredes negras, dibujadas con caracteres blancos, se leen diversas sentencias y se ven varios emblemas:
Un gallo,
Una Guadaña,
La palabra "V. I. T. R. I. O. L. U. M.”,
Diversas sentencias: "Si la curiosidad te ha conducido hasta aquí, vete", "Si tu corazón siente el miedo, no vayas más lejos", "Quien sepa vencer a los terrores de la Muerte, saldrá vivo del seno de la Tierra y tomará su lugar entre los Dioses" (Esta máxima se explicará más adelante, al comentar el tema de la Integridad póstuma).
Desde este momento y sin que el Profano generalmente lo sepa, es colocado en presencia de un simbolismo que proviene de las más lejanas edades, simbolismo que fue introducido en la Masonería Operativa,  y sin que lo supiera,  cuando los Rosa Cruces  la penetraron y la reformaron, durante los siglos XVII y XVIII.
Este  simbolismo es  el de  la Alquimia,  tanto operativa  como especulativa.
El Gallo, ave consagrada a Hermes, a Toth y a Mercurio, junto con estos tres nombres, designa a la fuerza misteriosa conductora de las almas en el mundo de los muertos (la Iglesia Latina los sustituyó por San Miguel), fuerza que es probablemente no otra cosa que una vasta corriente psíquica, polarizada por las mismas almas en  corriente  positiva  y  ascendente  y  corriente  negativa  e involutiva, el Gallo es en la Alquimia la imagen del Fuego secreto.
La Sal y el Azufre ordinarios, depositados en los platillos, evocan a la Sal y al Azufre de los Filósofos que estudiaremos en otros capítulos. La Calavera es el caput-mortum el residuo, la tierra* dañada de los Hermetistas.
En cuanto a la palabra "V. I. T. R. I. O. L. U. M.", el solo hecho de que sus letras estén seguidas cada una por un punto, nos da a entender que cada una de las nueve letras que la forman, debe ser la inicial de una palabra particular. Y efectivamente es así;  la palabra Vitriolum  es  una  sigla  que  expresa  la  máxima  alquímica rosacruciana:  "Visita  Interiora  Terrae  Rectificando  Inventes Occultum Lapidem Veram Medicinam", lo que significa "Visita el interior de la Tierra y,  rectificando,  descubrirás la Piedra oculta, la verdadera Medicina" (o también, "medicina de verdad") .
Una vez que el Candidato finalmente haya sido recibido de Aprendiz, después  de haber  realizado  los  tres  "Viajes"  simbólicos  de purificación  a  través  del  Agua,  el  Aire  y  el  Fuego,  como continuación de la meditación en el seno de la Tierra recibe el choque de la "Luz", habrá sido puesto en presencia de los cuatro Elementos y de la Quintaesencia que resulta de ello.
Se le entrega entonces, antes de cualquier otra cosa, un Mandil de piel absolutamente blanca, cuya faldeta deberá conservar levantada y que tiene forma triangular, mientras sea un Aprendiz. Los cinco lados del Mandil le recordarán las cinco fases esenciales de su Recepción.
Se  le entregan enseguida las Herramientas;  algunas  le  serán confiadas en su Recepción al grado de Aprendiz y otras en su ascenso a Compañero. Estas Herramientas son nueve, o sea, tres veces tres.
Son estas nueve Herramientas las que constituyen los Símbolos esenciales de su Iniciación Masónica, y es muy lamentable que el olvido o la negligencia de las claves esotéricas, que los Rosa+Cruces incorporaron antaño en los Rituales de la Francmasonería Especulativa, hayan podido poco a poco disminuir considerablemente la profundidad de esta misma iniciación.
Quienes  codificaron  hace  muchos  siglos  los  rituales  de  la Francmasonería  especulativa  limitaron  a  nueve  el  número  de Herramientas destinadas a servir de apoyo para las meditaciones filosóficas del Francmasón, porque nueve es el número que simboliza "la extrema multiplicidad retornando a la unidad; el número de la solidaridad  cósmica,  de  la  redención,  de  la  reintegración final...", según nos lo dice el Dr. Allendy en su obra "Symbolisme des Nombres".
Es también un símbolo de la plenitud, porque el diez no es más que el retorno a la unidad asociada a la nada (el cero). "Sabed que todo número, cualquiera que sea, nos dice Avicena, no es más que el número nueve o su múltiplo, más un excedente. Porque los signos que expresan los números no están constituidos más que por nueve caracteres y valores, con el cero..."
Es por estas razones que la Francmasonería de Tradición ha hecho del nueve el símbolo de la inmortalidad humana,  lo que queda demostrado por los nueve Maestros que encuentran la tumba de Hiram y le vuelven a la vida mediante la incorporación o exaltación del nuevo iniciado.
La Catedral de Notre-Dame de. París,  joya maravillosa del arte gótico, pero asimismo un asombroso libro escrito sobre la piedra nos ofrece la imagen de esta necesaria enéada iniciática,  y Fulcanelli, en su libro "Le Mystére des Cathédrales", lo interpreta magistralmente con estas palabras:
"Crucemos la reja de la puerta y comencemos el estudio de la fachada contemplando su gran portal, llamada la puerta central o del Juicio.
El pilar del rosetón, que divide en dos el marco del portal de la entrada; nos ofrece una serie de representaciones alegóricas de las ciencias medievales.
Frente a la Entrada - y en el lugar de honor - está figurada la Alquimia por una mujer cuya frente toca las nubes. Está sentada sobre un trono y en su mano izquierda tiene un cetro - insignia de su soberanía - mientras que con la derecha sostiene dos libros, uno cerrado (esoterismo) y el otro abierto (exoterismo). Entre sus rodillas y apoyándola contra su pecho se levanta la escala de nueve travesaños - la escala filosófica - jeroglífico de la paciencia que deben poseer sus fieles, en el curso de las nueve operaciones sucesivas que constituyen la labor hermética..."
De esta manera, con sus nueve Herramientas  la Francmasonería Especulativa ofrece a  sus afiliados una materia prima y un instrumental  que  deben,  si  son  utilizados,  con  prudencia y discreción, conducirles hacia la luz interior con respecto a la cual la luz elementaria enceguecedora de su recepción de Aprendiz no es más que su pálido reflejo.
FULCANELLI, (su verdadero nombre fue Jean-Julien Champagne le agregó el  nombre Hubert en un período de  su vida) ,  fue el ilustrador y a  la vez  el  autor  de  las  obras  "Mystére  des Cathédrales" y "Demeures Philosophales". Fue él quien reeditó los prefacios iniciales, que fueron firmados por uno de sus discípulos, M. E. Canseliet. La vida de Jean-Juliet Champagne fue publicada, ilustrada con fotografías, en el número IX de los "Cahíers de la Tour Saint-Jaccrues" dedicado a la parapsicología, en 1962. Nació el 23-01-1877 y murió el 26-08-1932. Sus únicos dos discípulos fueron M.E.Canseliet y Jules Boucher (el autor de la "Symbolique Maconnique" y del "Manuel de Magie Practique"). Ambelain dice poseer una serie de documentos y fotografías que prueban la veracidad de la identificación de Fulcanelli con Champagne, los que no han sido publicados).

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Antes de comenzar el estudio del simbolismo tradicional de las Herramientas (Su significado superior y esotérico lo abordaremos en capítulos posteriores), es conveniente recordar el del Mandil que, con estas mismas nueve Herramientas constituye la década más allá de la cual no hay más que una vuelta atrás o un progreso, pero que no es más que pasar de nuevo por formas de pensamiento análogas aunque espiralmente diferentes.
El Mandil, con la faldeta levantada para el Aprendiz, protege a la vez el bajo vientre y el epigastrio, o sea, la parte del cuerpo relacionada con las emociones y los sentimientos (corazón) y las pasiones y los deseos (bajo vientre y regiones genitales). Así pues, este Mandil de piel se carga, poco a poco y naturalmente, por una especie de osmosis simpática,  con las radiaciones físico-psíquicas que vendrían a perturbar la armonía y la paz profunda que deben  reinar  en  un Templo  masónico bien  establecido.  Sirve simultáneamente de condensador y de aislador.
En este último aspecto es un vector que absorbe y condensa igualmente las radiaciones físico-psíquicas que provienen de los demás asistentes y protege a quien lo lleva puesto. Este Mandil permite de esta manera a los miembros de una Logia permanecer dueños de sí mismos y a la vez no perturbar las tentativas de expresión de los otros Masones.
Es conveniente observar que  las Logias  (o  sencillamente  los Masones) que abandonan su uso (sin embargo imprescriptible conforme a la Tradición Masónica) del Mandil de piel o de seda (igualmente un  aislante perfecto)  para  emplear solamente  la Banda o el Collarín, hacen perder casi siempre el sentido iniciático a la verdadera Masonería. Como lo quiere el viejo adagio: "Es el Mandil el que hace al Masón..."
El Mandil, la primera "decoración" masónica que se confiere al Iniciado después de su estadía en la "Cámara de Reflexiones", es igualmente su primera Herramienta. Pero es una Herramienta pasiva que simplemente, sirve, de protección. Prácticamente está destinado a proteger al tallador de las piedras de los trozos que son lanzados al aire en el curso de su tallado (los picapedreros trabajaban antaño con el torso desnudo, casi desnudos, con un mero taparrabo alrededor de la cintura), recordándonos la materialidad terrestre, de aquí que sea el símbolo de la Tierra, del elemento
Símbolo inalienable de la calidad masónica,  necesariamente es llevado tanto por el Aprendiz como por el Compañero,  por el Compañero como por el Maestro, es la imagen del trabajo permanente.
Su significado es, en consecuencia,  "constancia en la labor". Habría que señalar que los Masones que abandonan el uso del Mandil por el del Collarín o de la Banda, reconocen que lo hacen por negligencia o por olvido.. .
El abandono del Mandil tiene un significado más profundo que lo que se imagina comúnmente. Revela aquellos gestos inconscientes cuya importancia jamás escapó a psicoanalistas del valer de un Freud o de un Jung. "No despreciemos los pequeños signos, nos dice Freud en su "introducción al Psicoanálisis", pues pueden colocarnos sobre el rastro de cosas de la mayor importancia..."
El Masón sin mandil es siempre un Masón "exterior"...
La significación atribuida clásicamente a cada una de las nueve Herramientas es la siguiente:

APRENDIZ:

Mallete o Mazo
Voluntad en la aplicación
Cincel                 
Discernimiento en la aplicación
Palanca
Esfuerzo teniendo en vista la realización

COMPAÑERO:


Hilo a plomo o Perpendicular
Profundidad en la observación
Nivel 
Serenidad en la aplicación
Escuadra   
Rectitud en la acción
                                                                                    
MAESTRO:

Compás
Exactitud en la realización
Regla         
Regularidad en la aplicación
Plana
Perfección y unificación

En esta clasificación, como se puede observar, cada uno de los tres grados de la Francmasonería Especulativa tiene a tres Herramientas como símbolos que le son propios.
El Aprendiz trabaja en la Piedra Bruta. Para ello usa el Cincel cuya acción es aplicada o amplificada con la ayuda del Mazo. La Palanca le es indispensable para dar vuelta la piedra bruta si quiere pulir y desgrosar el bloque informe en sus diferentes superficies, lo cual le va a exigir darla vuelta.
El Compañero labora sobre la Piedra ya desgrosada por el Aprendiz. Su finalidad es obtener una Piedra perfectamente Cúbica.  Es evidente que deberá emplear las mismas Herramientas que usa el Aprendiz: Mazo, Cincel v Palanca, si quiere transformar el bloque, tosco y apenas escuadrado, en una Piedra Cúbica perfectamente regular. No es menos evidente que la Perpendicular o Hilo a Plomo, el Nivel y la Escuadra le serán absolutamente necesarios si desea obtener caras regulares y de iguales valores.
El Maestro trabaja, según la Tradición Masónica, sobre la Plancha de Trazar. En posesión del arte de la geometría, puesto que ha alcanzado la Maestría, no necesita más que de dos Herramientas:

·         La Regla, que le es necesaria para trazar líneas rectas perfectas y para hacer mediciones lineales rectilíneas.
·         El Compás, con cuya ayuda podrá trazar líneas perpendiculares a las rectas dibujadas con la Regla, trazar líneas curvas que. le sean necesarias para realizar la obra a la cual se. ha dedicado, para aplicar toda medida sobre una línea, ya sea derecha o curva, y en fin trazar toda clase de figuras poligonales. El Compás mismo, empleando uno de sus brazos, le servirá de Punta de trazar o buril; la Piedra Cúbica, que es tallada por el Compañero, en cada una de sus caras desempeña el rol de Plancha de Trazar.
·         La Plana, significa "Perfección y Unificación". Efectivamente, el Maestro la emplea para unificar y armonizar a la Logia en su conjunto. De la misma manera que la Plana permite extraer los excedentes de cemento o de la mezcla, igualmente, por su bondad y serenidad, el Maestro de la Logia procurará conservar y mantener la armonía entre los miembros de su Taller, borrando las diferencias y las hostilidades que se puedan producir entre ellos. De aquí la expresión: “pasar la plana”, con lo cual se da a entender el retorno a la armonía.

"La Plana, nos dice Plantagenet. es el símbolo del amor fraternal que debe unir a todos los Masones, es el solo cemento que los obreros pueden emplear en la edificación del Templo..."
Pero la Plana no sólo es el símbolo de la eliminación de toda irregularidad sobre las superficies de la Piedra Cúbica. Es también el recuerdo, la imagen, del Cemento que une a las piedras entre sí, y se sabe que las piedras del Templo simbolizan a cada uno de los Francmasones.
Finalmente, entre las manos de este Maestro particular que es el Venerable de una Logia, es, por su forma triangular, la imagen del DELTA que irradia desde el Oriente del Templo; en tal caso, es el símbolo de la Causa Primera, no precisada e indefinida, según el verdadero uso masónico, y a la cual se designa bajo la denominación de Gran Arquitecto del Universo.
Según se ve, el Aprendiz trabaja en un mundo informal simbolizado por la Piedra Bruta. El Compañero trabaja en un "universo" en parte organizado y que posee tres dimensiones, mundo simbolizado por la Piedra Cúbica. El Maestro trabaja en un Mundo extraformal, mundo de dos dimensiones que es simbolizado por la Plancha de Trazar, aludiendo al Mundo de las Imágenes, al plano de las "Ideas Eternas" de Platón.
Estos tres mundos corresponden al Cuerpo (soma de los griegos), al alma (Psiquis) y al Espíritu (Nous) . De tal manera nos hemos remontado desde el plano de  las formas al  de las  Imágenes, rehaciendo el camino, de manera inversa, que ha permitido a los Arquetipos Eternos del Pleroma, reflejarse y multiplicarse en todos sus aspectos polimorfos, constitutivos del tenebroso Kénomo.
Tal debe ser, según lo creemos, y a la luz de las correspondencias analógicas tradicionales, la repartición de las nueve Herramientas a  través  de  los  Tres  Grados.  Todas  las  reparticiones  y clasificaciones modernas de estas son tan poco racionales y lógicas que los tres Ritos más expandidos: escocés,  francés, Memphis-Misraim, difieren en este aspecto dentro del marco de la recepción al grado de Compañero.

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No es absolutamente necesario incluir nada dentro del Triángulo luminoso (Delta) que irradia desde el Oriente de la Logia, por encima de la silla del Venerable.  Se basta a sí mismo y es disminuir la grandeza de este símbolo colocarle las cuatro letras hebreas del Tetragramatón (Jehovah), o pintarle un ojo. Porque debemos recordarle a los Masones afiliados a un Rito que impone la presencia de la Biblia sobre el Altar, la Luz es la imagen de Dios en las Escrituras:
"En Tu Luz vemos la luz..." (Salmos: XXXVI-9); "Yo soy la Luz del Mundo..." (San Juan: VIII - 12);  y "La Vida era la Luz de los Hombres..." (San Juan: 1-4).
En cuanto a la palabra “God”, que significa Dios en idioma inglés, su trascripción en el seno del Delta elevaría al inglés a una lengua hierática y sagrada.
Le  debemos  a  nuestra  gran  confusión  el  que  nos  rehusemos considerar a ninguna lengua viva y moderna como tal. Recordemos sencillamente que estas tres letras G, O y D (en hebreo quimmel, wav y daleth)  son simplemente las  iniciales de las palabras hebreas  Gomer,  Hoz  y  Dabar,  que  significan  respectivamente Sabiduría. Fuerza v Belleza, que son los nombres de las tres Columnas tradicionales del Templo Masónico. No carece de interés recordar que estas tres letras,  semejante a la gamma griega, figuran cada una, una Escuadra, la quimmel hebrea posee un rasgo horizontal  inferior,  evocador  del  Nivel.  Si  se  desea,  no obstante,  hacer  figurar  la  sigla  "GOD"  en  el  Delta,  es conveniente,  entonces,  transcribirlo en hebreo,  empleando las letras: quimmel, way y daleth. Igual ocurre con las letras de la palabra I. N. R. I. cuyas traducciones latinas son numerosas, pero que tienden a hacer olvidar que se trata de las iniciales (de nuevo nos encontramos con una sigla) de las cuatro palabras hebreas lammín (Agua), Nour (Fuego), Ruach (Aire) y lebeschah (Tierra). La Cruz de los Elementos llevando en su centro la Rosa, imagen de la Crysopea, es asimismo un verdadero símbolo alquímico, sin tener  por  ello  ninguna  intención  sacrílega  con  respecto  al instrumento de la Pasión del Cristo. La cruz es, en efecto, el símbolo hermético del crisol, el cual se denomina en latín crucibulum.